5 sorprendentes platos de la cocina china para 2016

Si quieres conocer con más detalle los platos de la cocina china, el año 2016 es una buena oportunidad. En el restaurante el Pato Laqueado de Pozuelo, te presentamos cinco sorprendentes propuestas de sabor oriental que puedes probar. Todos ellos, elaborados al más tradicional estilo ancestral y con ingredientes de máxima calidad.

  1. Ku-Bak con trocitos de langostinos y verduras:

El ku-bak es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional china,. Este manjar tiene al arroz inflado caliente y muy crujiente como una verdadera seña de identidad. A éste se le acompaña con salsa de soja o de ostras e ingredientes varios como marisco, verduras o setas. El original sabor de la salsa se consigue con una ligera base de aceite en un wok sobre el que se saltea una cebolleta en rodajas y el calabacín a tiras hasta que estén crujientes y no muy hechos.

Se trata de una mezcla perfecta que provoca un chisporroteo de los granos de arroz que, paso a paso, se van hidratando con la salsa, eso sí, sin perder su firmeza. Una opción de probar nuevos sabores y texturas y descubrir la combinación de ingredientes como un arroz de primera y un marisco fresco, como el que se cuenta en el Pato Laqueado que cuenta con su propio vivero.

«Si quieres conocer con más detalle los platos de la cocina china, el año 2016 es una buena oportunidad»

  1. Sopa de Viet de pollo y coco:

Esta sopa, también conocida como “Tom Kha Kai” es uno de los principales platos de la cocina tailandesa. Su traducción literal sería sopa de pollo con galangal, ya que es uno de sus ingredientes básicos. Se trata de original receta idónea para entrar en calor estos días de pleno invierno, que se basa en un caldo de pollo y leche de coco, que le da el toque de cremosidad tan característico. Destaca por su suave sabor, un poco picante, y su aroma. También se emplea hierbas aromáticas que la llenan olores y unos matices cítricos, especialmente por la lima, que le da un contraste único y sorprendente.

  1. Pollo vietnamita agripicante:

Otro de los clásicos de la cocina oriental es el pollo vietnamita agripicante. Se fama se debe a que es un plato lleno de sabores. Por una parte, destaca su punto dulce, por otra, sus matices picantes. Se prepara en el wok donde se introduce el pollo marinado y se mezcla con un sofrito de guindillas y pimienta de Sichuan. Más tarde, se saltea esta carne con verduras. Una opción sabrosa, muy vistosa y de gran colorido, con una preparación de la carne muy especial. Al marinar el pollo, con el vino de arroz chino y rebozarlo en maicena, se obtiene una textura crujiente muy especial cuando se fríe. Además, la salsa agridulce, se prepara aparte y se incluye en el salteado de verduras, llenándole de grandes matices.

  1. Bogavante con jengribre y cebolletas:

El bogavante con jengibre y cebolleta es uno de los platos más solicitados en el restaurante Pato Laqueado de Pozuelo. En la calidad de este plato se combinan varios factores. Por una parte, la posibilidad de contar con verduras frescas de origen chino que ya se cultivan en España. Por otra, el hecho de que el Pato Laqueado cuente con su propio vivero de bogavantes dentro de las instalaciones del local. Un factor altamente diferenciador, ya que permite al comensal elegir la pieza que desea. Este vivero es habitual en China, donde se considera un signo diferenciador de los restaurantes de calidad y alta categoría, que cuentan con los productos más frescos y los mejores mariscos.

  1. Pato Laqueado a la pekinesa (鸭):

Es el plato por excelencia de nuestro restaurante, que está recomendado como sitio de referencia en España para probarlo por parte de instituciones diversas y embajadas. Original de la ciudad de Pekín, este pato llama la atención no sólo por su sabor, sino por su curiosa forma de preparación. Un vaciado completo del pato, para proceder tapar todas sus aberturas e inflarlo como un globo para que la carne se separe de la piel. El siguiente paso, freírlo y cubrirlo con melaza, que le apota ese un color oscuro tan característico. Más tarde, colgado de un pincho, se hornea durante al menos una hora, con el fin de obtener una piel muy crujiente. Para servirlo se corta en finas rodajas.